domingo, 6 de abril de 2014

Saltos dimensionales-The Unknown

Los reflejos del tiempo arremolinándose en mis tobillos eran espirales infinitas. Yo corría tan rápido como mis pulmones me permitían para alejarme del lugar donde yacían conmovidos multitud de recuerdos y noches de desvelos junto a un amor que no correspondía, junto a él. Aún podía cerrar los ojos y verle, ver su rostro amable recontándose en sombras sobre la oscuridad de la habitación donde compartieron tanto y donde tanto amor fue puesto en cada beso.
Mis pies descalzos me proporcionaron el dolor suficiente para recordarme que estaba viva, que ni soñaba ni moría. Cuántas historias hechas jirones, cuántos momento por compartir. Cuánto y nada se agolpaba en mi conciencia. Mis cabellos ondulaban en la noche, agitados, como mi corazón y mi alma, rotas en pedazos lo suficientemente grandes como para cargar con ellos en la noche de la huida.
No tenía a donde ir ni donde resguardarme. No sabía qué sería de mí mañana y aun así corría con decisión fuera de la casa del miedo y las dudas, cobarde. Tan solo había un nombre que resonaba en mi cabeza como un susurro: Rameses. El mañana traería sus renovadas cuestiones y preocupaciones mas ahora he de centrarme en atravesar los límites del bosque. Debía encontrar un lugar donde hospedarme, un techo bajo el cual recostarse y dormir, cuando estuviera ya lejos de allí.
Pronto las calles secundarias dieron lugar a la avenida principal del poblado, muy lejos ya de la casa de Mike. Extremó las precauciones y dejó de correr para no llamar la atención. Aunque su color violáceo no fuese un gran aliado para ello. Había varios transeúntes en la noche. Probablemente fuesen jóvenes que volvían de pasar la mayor parte de la noche en algún pub con sus amigos. Viola caminó con cautela, sin mirar a nadie a los ojos, sin mirar directamente. Sostenía con su mano derecha el vestido, que colgaba desde sus hombros, se ondulaba en sus caderas y bailaba libre con su caminar, a la altura de sus piernas. Este gesto era muestra de su nerviosismo, del nervio que recorría todo su cuerpo y la tensión que iba contracturando su espalda y haciéndola más rígida por momentos. Giró un par de veces a su derecha, buscando la salida del poblado. Se cruzó con varios gatos que le maullaron, con su consecuente susto y respingo. Comenzó a caminar sobre las puntas de sus pies, con gracia. El lugar se aproximaba, el lugar estaba al llegar.
Y es que viola no tenía ninguna intención de caminar y caminar hasta llegar a su destino, no. Viola escondía secretos en su pecho de recital, en el habitáculo de su corazón musical. Alzó la punta de sus pies, suspendiéndose en el aire, bailando con gráciles gestos, girando con los ojos cerrados. Justo en los límites del poblado, los cuales no podría atravesar sin un visado, Viola comenzó a observar un torrente de luz que se agolpaba frente a ella. Tras unos segundos después de los primeros tenues destellos Viola alzó sus manos y, con las pupilas de sus ojos dilatadas, abrió un portal que le llevó... muy muy lejos de allí. Una vez hubo introducido su cuerpo en el óvalo de luz éste se estremeció y desapareció con la rapidez con que apareció.
Viola viajaba por un agujero de gusano, agasajada por el cantar de los violines, agasajada por el trino de sus instrumentos hechos a mano.

-Viola...¿Dónde estás?

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