Viola salió corriendo de la casa de
Mike aquella noche. Desapareció, como el humo de la medianoche, se
esfumó. Alzándose, violeta, por las calles sus pisadas
desaparecieron. Guiada por el latir de su corazón, lo único que
tenía era la noche. Se alejaba por segundos, desaparecía por
minutos. Viola y su tersa piel lila; Viola de trenzas violetas.
Los ecos de la
noche hicieron las veces de reclamo,
Los ojos abiertos
en la noche espectadores
De aquella
tragedia que estaba acaeciendo.
Observando la
fuerza del destino
Actuando en el
mundo del desconocido.
Las trompetas
celestiales sonaron en el amanecer, al despertar de aquellos ojos
llenos de mar. Y coro angelical cubría con cuidado, como si de un
velo de seda se tratase, el cuerpo de Mike.
Tienes problemas
y los siento.
Sé que tan solo
querías salvarte y lo sé.
Mike al fin se
incorporó en el lecho de su cama, aquella que solía compartir con
el ser más bello del mundo. Y nunca conoció un invierno tan frío…
Mike no recordó jamás como quemaban las heridas y cómo, de hecho,
ardieron.
Sé que te
importa,
Lo veo en la
oscuridad de tus ojos.
Y los siento,
siento su dolor.
Mike alzó la
mirada, dio una vuelta con sus ojos por toda la habitación, haciendo
certeros sus peores miedos, dando vida de nuevo a sus demonios. Por
una milésima de segundo sintió como una fina espina se clavaba en
su corazón. Después, una vez dentro de él, se agrandó. Cambió de
grosor e hizo que el dolor le cegase por unos instantes. Mike cerró
los ojos, pasó su mano temblorosa por encima de ellos, como tratando
de calmar el dolor, de disiparlo…
Volvió a mirar de
un lado a otro, con la boca reseca y humedad en los ojos, buscando
desesperadamente la figura de su amada en algún rincón del
habitáculo, sin éxito…
Hizo una mueca y
torció los labios dando muestras de un evidente dolor en el pecho.
Trataba de tragar todo el veneno que se acumulaba frente a él y lo
intoxicaba sorbo a sorbo. Tosió varias veces y… de repente…
explosiones en su mente. Sabía que NADA iba a volver a ser lo mismo,
que todo cambaría, que se hundía su vida.
Ahora sabes que
todo lo que hiciste propio se está hundiendo.
Todo lo que
poseíste te esfuma entre tus manos.
Y nada volverá a
ser tuyo, nada será lo mismo.

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