lunes, 7 de abril de 2014

El pacto.La grandeza del ser humano-The Unknown

Rameses  recostó a la chica sobre su cama  y le  tomó la temperatura. Él, en otro mundo, fue médico , así que no le supuso mayor problema darle los cuidados  auxiliares que la chica necesitaba. Estaba deshidratada y parecía que hubiera estado caminando por días, como si se hubiera escapado de su hogar.
Pasado un tiempo la chica despertó y se incorporó sobre el camastro. Paseó la mirada  por la habitación  y  pudo  encontrar a  Rameses preparando un té  con  dedicación en  el gesto. Le  llamó con voz  entrecortada  pero no hizo  falta  que pronunciara  gran  cosa. Rameses  ya se  había situado  frente a  ella  con un tazón humeante de  té. Se  lo entregó  sin decir  palabra  y  permaneció mirando a Emma  beberlo sorbo a sorbo  y tranquilizarse.

Tras  haber dejado pasar los minutos pertinentes  Rameses  formuló una  sola  pregunta  : ¿Estás  pensando en    volver  a  casa? Ella  negó  con  la  cabeza  y contestó  con un simple  “No existe  la posibilidad de volver a casa”. El hombre no hizo más preguntas aunque las   tenía.
-Podrías tener una segunda oportunidad, llamar a casa  y hablar con tus padres- Dijo- Estoy seguro de que tus padres  ya están preocupados.
Pero fue el silencio lo que obtuvo como respuesta. Y  eso  fue suficiente para iniciar la nueva vida que  Rameses  había planeado sobre  la  marcha.

Aquella noche llovió copiosamente. Llovía en los ojos de  Emma  y  en los campos de  trigo  y arrozales. Emma se quedó dormida sosteniendo con fuerza la almohada entre sus manos, Rameses durmió en el suelo, entre mantas de un gran grosor.
Lo  que no sabía Rameses  era a cerca del vínculo sagrado que , desde aquel día, se estaría fraguando. Muchas fueron los días que pasó cuidando de la niña, muchos  que pasaron de largo con rapidez. El día se suspendía en un  columpio, la noche se desvanecía de los acantilados . Y, con el transcurrir del tiempo, el lazo se fue robusteciendo…  Haciendo que los cielos cambiaran su dictamen  y  retando al destino en sus caprichos.

La noche esconde el misterio,
Que bajo las faldas del día se esconde.
El destino se estremece
Con la perseverancia  de los hombres
Y la grandeza que puebla su reino.
En lo  ancho y largo  del reino
Donde habita el desconocido.
Aquel ser tan extraño y tan cercano,
Aquel ser aparentemente mundano
De interior nada profano.
Aquel que no puedo poseer
Y que albergo sin entorpecer.



La belleza habita por donde la quieras ver, abunda por doquier. Mas solo el que camina hacía la  sabiduría habita entre belleza noche y día.




Aquí  les dejo un vídeo donde sale Rameses :)

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