Estabas hiriéndome. Te marchaste con las manos manchadas de
sangre, la sangre del culpable. Pero cada mañana volvías a mí, como cada
criminal vuelve a la escena del crimen.
Los problemas parecían tan lejos, tan irreales… Junto a ti
todos los colores cambiaban, mutabas la realidad y la hacías informe, sin
forma. Siempre volvías a mí…
Mas un día no cayó la misma lluvia. El agua cesó y el arcoíris,
bajo el sol, murió. En la ventana de mis ojos todo el mundo puede ver el vacío
que habita en mi… ¿Por qué te tuviste que ir? Y el amor no vivió más en mí. Me
lo arrebataron, con violencia lo violaron. Mis lágrimas colmaban mis ojos,
sonrojados, vaciando el mar de mis ojos. Con cada lágrima me vaciaba un poco
más, era como un grifo abierto, como un canal de agua, como un animal herido.
Y en la distancia, tu seguías apuñalándome. El amor ya no
salpicará nunca más aquí. Cierro los ojos y espero morir, espero verte allí.
Los tambores de mi corazón se apagaron. Como apagando motores, mi tren se paró.
Quedé sumido en el silencio, en el vacío más aterrador que nunca pude respirar.
Antes solías vivir dentro de mí, Viola. Antes mi amante solías ser.
¿Por
qué?¿Por qué diste vida a mis demonios de nuevo? Ahora no soy más que un
recuerdo de todo lo que pasó, una mancha en el recuerdo.
Me estabas hiriendo, con el desgarro fui desangrándome,
cayendo poco a poco sobre el suelo de mármol de lo que solía ser mi hogar. ¿No
ves que te echo en falta, que necesito tu amor? Rompiste mi corazón, lo
sostuviste entre tus garras y lo estrangulaste hasta que sangró y se deshizo en
mil fragmentos que se llevó el viento. Tú estabas hiriéndome… Con la distancia
que era otro tipo de violencia, otro tipo de maltrato.
Supongo que te veré en un futuro, supongo que tendremos
muchas historias que contar. Pero aún no puedo evitar cerrar los ojos y desear
mi muerte.
Fragmento 54 de la nueva saga de "El desconocido"

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