viernes, 4 de abril de 2014

Melodías, canciones y pasiones.Viola junto a Mike.Sonata-The Unknown

Yo trataba de encontrar un lugar en este mundo, un lugar especial, donde no pasara el tiempo, donde poder levitar dejar las cargas caer en el vacío de la infinidad. Yo buscaba y buscaba incesantemente la puerta abierta a aquel mágico lugar. Algo en mi interior me decía que existía, que yo podía llegar. Que lo iba a encontrar.
Sobre tu lecho tus costillas, tu ombligo, tus pechos. Sobre tu faz tus labios, tus ojos tu cabello jugando a volar. Y este cautiverio al que me sometes con tu hechizo mortal del que nunca jamás me quiero desatar. Es tu prisión, tus miradas, tus manos sosteniendo las mías… los que me hacen amar este lugar en cautividad.
Eres tu, eres tu… Quien me está cambiando, me está desvariando, mi alma estás nublando… Con las tinieblas de tus ojos. Con las tinieblas donde antes había solo cielo, solo mar, solo paraíso por disfrutar. Aún tu canto sigue llenando de nubes mis suspiros, aún tu piano sigue haciendo de mi mente un desatino. ¿Qué has hecho conmigo? ¿Y todo ese deseo? ¿De dónde vino? Estoy segura de que lo trajiste conmigo. La pasión, el deseo y este dulce desatino que es mi unión a ti por desdén del destino. Es esa manera que tienes de colmar de teclas el ambiente, es ese desprecio y amor con el que pulsas las teclas de tu piano… que hacen que me desquicie y luche con mis pasiones desatadas en vano. Eres tu, todo tu. Tu violencia, tu desenfreno, tus ganas de comerte el mundo entero… Tu pasión, que dan alas al carnero. Tu forma de mantener la respiración y calmar tus ansiosos dedos a lo largo del pobre lecho del piano. Las teclas gimen de placer por tu brutal quehacer y yo las envidió y las maldigo aún si no fuera por que regalan esa sonora melodía que llena y el alma ilumina, guía.
Tu siempre serás quien haga de todas estas sensaciones un remolino, un remolino sin orden ni concierto, sin freno, un desatino. Cojo mi violín como maquinando una venganza. Rauda, sostengo mi violín sobre el hombro. Los ritmos de tu piano se iban acelerando y tu te cernías sobre el fondo del teclado, te inclinabas en un esfuerzo de concentración í



mprobo, supino. Mis notas comenzaron a volar en el aire, las pude liberar. De mi pecho salían sin más, de mi pecho las vi brotar. Salvajes, combatían tu hermosa melodía. Y, en mitad del combate, mis acordes cayeron rendidos ante los encantos de tus sonoras melodías. Las teclas que a un angel guardián guían, las notas que el alma elevan e iluminan…aquellas notas… nacidas del propio Zeus en su sonata divina. Mi torpeza eran truenos de escarmiento en mi mente, truenos violentos. Pero vamos a terminar lo que comenzamos. La velocidad de mis dedos iba aumentando, su velocidad para nada iba mermando. Y de esta alocada situación surgió una excelsa melodía, que nació de la combinación… La combinación de mis pasiones y tu locura compositiva. En el cielo se estaba dando una batalla, una revolución. El Olimpo entero estaba en conmoción… Por aquellas notas de hermosura inabarcable que se alzaban desde nuestro cuarto hasta los confines del más allá… Que se alzaban, osadas, sin más.
Pero terminemos lo que empezamos. Y una vez la melodía hubo concluido, tú cerraste la tapa de un golpe seco, yo me despojé del violín con un gesto certero. Mis ojos sobre los tuyos, los tuyos sobre los míos, acribillándome. Tu voz preguntando por mis pasiones, mi sonrisa resolviendo tus cuestiones. Pude ver cómo se extendían las comisuras de tus labios, pude ver cómo te relamías. Te abalanzaste sobre mí, sobre mí te cernías. Me alzaste con la fuerza de tus brazos. Con pasión, mi cuerpo se acopló al tuyo y comenzó a acariciarlo con sus curvas, de natural estilizado y de piel aterciopelado. Nos besamos, nos besamos hasta dejar nuestros labios morados. La pasión salía a borbotones y las palabras caían sobre el suelo, al igual que las camisetas, sujetador y pantalones. Tu, tu…!Tu! Vas a ser siempre quien me disloque de esta manera, quien haga de mis pasiones el embrollo de una melena, quién peine mis deseos más turbios, mis fantasías enjuague y enjabone mis labios con saliva y mordiscos que todo el cuerpo recorrían.

Me miraste por unos segundos ante de que las luces se desvanecieran y lo demás acaeciera. Me miraste, indefensa, desplomada sobre las sábanas, sonrojada… E hiciste que gimiera como si no hubiera un mañana.

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