Andrea era un chico extraño a los ojos de todos.
La gente no comprendía a donde miraban sus ojos azules...
...Ni por qué a veces su pelo era castaño.
A veces se le podía ver tumbado entre la hierba,
mirando al cielo.
Otras veces giraba sobre sus pies
y salia corriendo
en dirección opuesta a donde miraba.
En busca de algo interesantísimo. Seguro.
Le gustaba simplemente mirar las cosas que pasaban en el jardín de su casa.
Andrea disfrutaba mirando.
Dentro de Andrea
sonaban melodías de cambiantes ritmos.
Adoraba la calma,
amaba esa sensación.
Le gustaba sentirse flotar en el tiempo.
Como si el tiempo nunca pasara a través de él.
Y a través de él no pasaba el tiempo,
Efectivamente.
Pero las apariencias engañan.
Andrea sufría, como todos.
Eran recuerdos del pasado.
Eran recuerdos presentes sobre gentes.
Lo que Andrea aún no podía ni imaginar...
...Era que esas gentes nunca fueron pasado.
Andrea vivía en presente
Soñaba el futuro
Y sentía lo pasado.
Y los deseos de Andrea...
...Comenzaron a materializarse.
¿Era aquello felicidad?
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