A veces, cuando pienso y digo cosas, me preocupa la credibilidad que tenga ante otras personas.
Me solía doler horrores que se rieran de mi cuando estaba siendo MUY sincera.
Incluso me obsesioné con demostrar que lo que estaba diciendo era verdad aunque no sabía cómo.
La coherencia entonces comenzó a aparecer:
No se trata de demostrarle a nadie nada. Eso es indigno. Tu crees en cosas por que has visto cosas.
Y con lo dicho y hecho ya te demuestras a ti misma más que de sobra.
Pero ésto no es válido por que lo diga yo.
Para mi es válido por que me funciona.
Y la verdad para mí no está por encima de la dignidad de las personas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario