sábado, 27 de julio de 2013

(5 no es más que 2+3)

Sus mentores encendieron una chispa que  ya nadie podría parar.
Era como la mecha de la dinamita a punto de explotar.

No era un salvador,
ni tampoco un pirómano.

Era un chico haciendo aquello que sus más sinceros anhelos le impulsaban a hacer.
Había una meta.
  Un destino y un porvenir.
Era un futuro brillante que a nadie podría eludir.


¿Estaría, quizás, este niño travieso, uniendo Ciencia y Divinidad?


Travesura Realizada.

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